Punto de partidaVer Introducción Final / 2001. Formato PDF (15Kb) El tema de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) y su relación con la ciudad, es uno de los puntos que ha emergido con la agenda de la ciudad contemporánea. Efectivamente, se afirma que la revolución tecnológica producida por la aparición de nuevos dispositivos de comunicación basados en la electrónica, y su consecuente reflejo en las actividades desarrolladas por los ciudadanos, tendrá un impacto similar al que produjo la revolución industrial a finales del siglo XIX. La metáfora más evidente es aquella que compara "la autopista de la información", nombre asignado al viaje virtual que permite el acceso a Internet, con las "autopistas del automóvil" o con las vías de comunicación construidas para el ferrocarril, y que lógicamente fueron producto de una nueva ciudad diseñada para la máquina de la revolución industrial. A pesar de estas cercanías entre una ciudad real cuyo referente principal es lo físico (ciudad industrial), y una ciudad virtual donde lo corpóreo y lo físico desaparecen (ciudad electrónica), describir los vínculos entre ambas imágenes es una tarea compleja. La hipótesis más determinista con respecto a la relación entre ciudad y tecnologías de información afirma que ésta desaparecerá en el futuro porque las relaciones cara a cara serán reemplazadas por las comunicaciones electrónicas. Así, la ciudad, como un invento humano que hace posible el desarrollo de la industria, el intercambio económico y las actividades de socialización, dejará de ser ese principio organizador y se convertirá únicamente en una red virtual, algo más liviano que el concreto, con la ambigüedad espacial de estar en un sitio pero no en un lugar. Será ésta la forma que dicte los principios de organización y relación entre los hombres. En esta tesis la hipótesis anterior se considera desvirtuada. Ni siquiera análisis concisos y específicos sobre el sector de las telecomunicaciones (Gaspar y Glaeser, 1998) se atreven a determinar la muerte de la ciudad. Su relación con las telecomunicaciones es complementaria, pues si bien la tecnología puede influir sobre su tamaño y morfología, aspecto que aún es muy difícil de identificar incluso en las ciudades desarrolladas, existe la posibilidad de fortalecer las relaciones cara a cara y ratificar su espacio físico como necesario e indispensable. Entonces, en la medida en que haya un incremento de las TICs, la ciudad puede tender más bien a fortalecerse como centro de interacciones y a complejizarse como espacio cultural. Una de las críticas más recurrentes, cuando se menciona este tema dentro de la agenda de desarrollo de las ciudades latinoamericanas, afirma que no es tan importante analizar un fenómeno del cual se dista tanto. Que la posible ficción y revolución de las TICs está en un segundo plano con respecto a problemas fundamentales como la construcción de vivienda o alcantarillados, o toda clase de servicios públicos que aún no llegan a zonas marginadas de estas ciudades. En cierta medida, esta crítica tiene razón. Las ciudades latinoamericanas han tenido que asumir la responsabilidad de su desarrollo, sumando retazos de problemas heredados de todos los tiempos, y el vertiginoso panorama de la globalización parece agudizar esta operación. Sin embargo, desconoce en las TICs la existencia de un elemento que complejiza aún más la situación de la ciudad contemporánea y repercute sobre ella. Sólo para el caso de Bogotá puede observarse un avance significativo en la oferta de las TICs. Si bien Internet se encuentra aún en una fase de expansión definitiva y por sus mismas características funcionales y de interactividad se constituye en una tecnología de difícil acceso masivo, la televisión por suscripción tiene cableada casi la totalidad del territorio, llevando a sectores periféricos toda una oferta de canales internacionales que inciden sobre la vida cotidiana de los ciudadanos, demostrando que las TICs se están colando entre las rendijas de lo social, lo cultural, lo económico y lo político. A pesar de esto, la oferta de TICs y su posible consumo, no son los únicos indicadores de una ciudad mediada por ellas. Las TICs traen consigo un cambio en el pensamiento con que se conciben las relaciones en la ciudad. Su lógica de expansión en red implica una horizontalización de los procesos y a su vez un intercambio informativo mucho más nutrido. Esta característica, sumada a otras condiciones propias de la modernidad que incluyen una serie de cuestionamientos en los fundamentos de las disciplinas sociales, hacen de las TICs un elemento interesante, objeto de seguimiento en el marco de la ciudad actual. Desde la perspectiva del urbanismo, la aparición de estas tecnologías debe también tener su reconocimiento. La discusión actual en que se encuentra esta disciplina en torno a la crisis de su paradigma, o mejor, a su reacomodación, incluye el comportamiento de la ciudad y su relación con las TICs. La ciudad a la que se enfrenta un urbanista de principios del siglo XXI tiene la característica de ser compleja e incierta, por eso existe una necesidad de armonizar las técnicas urbanísticas a la complejidad e indeterminación de la realidad urbana y territorial . ¿Pero entonces, qué es lo que realmente ocurre con las TICs en la ciudad contemporánea, que pone a los intelectuales a pensar en un cambio de la ciudad?. Esta es una pregunta bastante difícil donde cada disciplina trata de definir su objeto de estudio, teniendo como común denominador la cuestión espacial. Desde la antropología la preocupación podría definirse como el surgimiento de una nueva cultura híbrida que crea ciudadanos con referencias cruzadas entre lo global y lo local y cuyas relaciones tradicionales con el espacio habitado se rompen para dar lugar a un territorio mundial. Desde la sociología la cuestión podría referirse a las nuevas relaciones de poder que se presentan con el nuevo modelo de producción, cuya característica principal es la descentralización y la internacionalización. Desde la comunicación, la filosofía en red de las TICs sería el cumplimiento del sueño democrático de la libertad de acceso a la información, al cual tienen derecho todos los ciudadanos, y la posibilidad de promover receptores interactivos. Y desde el urbanismo, ¿cuáles serían las preocupaciones?. La presente investigación busca reflexionar, en una primera parte, sobre los principales cambios que las TICs le implican a la disciplina del urbanismo, teniendo en cuenta que la revolución tecnológica de la electrónica trae consigo cambios urbanos similares en magnitud a los experimentados con el advenimiento de la revolución industrial. Esta reflexión se realizará teniendo en cuenta la etapa de reformulación por la que atraviesa la disciplina del urbanismo a nivel mundial y la búsqueda de un nuevo paradigma. Vale la pena aclarar que durante este análisis se tendrá en cuenta el contexto general moderno, dentro del cual las TICs son una manifestación instrumental que contribuye con un nuevo modelo de desarrollo informacional. Posteriormente, se trasladará esta pregunta al ámbito de Bogotá, reflexionando, desde la particularidad de una ciudad perteneciente a un país en vía de desarrollo, sobre los nuevos problemas que las TICs implican a una disciplina urbanística remozada desde finales de los 80, y cuyas preocupaciones incluyen una nueva visión de la complejidad urbana. En este punto se tendrán en cuenta las injerencias que sobre el particular está empezando a mostrar una red específica de TICs que se expande por el territorio de la ciudad: la red de Internet. Finalmente, se tratarán de plantear conclusiones con respecto
a dos puntos en particular: i) la disciplina del urbanismo que actualmente
se adelanta en Colombia; ii) las manifestaciones que de En términos generales, los capítulos siguientes buscarán responder a tres preguntas fundamentales:
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