¿De dónde vino la idea?
Cada actor del desarrollo conoce y genera múltiples piezas de información,
compuestas por su experiencia, su contexto, su entorno, sus necesidades
y su sensibilidad. La mayoría de las veces, no tiene el tiempo o cree
no tener la capacidad para convertirlo en conocimiento útil para otros.
La información se convierte en conocimiento una vez que se conoce, se
interpreta y se abstrae para implementar aquello que se aproxima a nuestras
necesidades como una herramienta para resolver un problema, una necesidad,
un conflicto. Es por esto, que una pieza de información no es conocimiento,
pero un conocimiento contiene entre una y muchas piezas de información.
Para convertir la información en conocimiento, es necesario descontextualizar
la experiencia para que pueda ser aplicable en otros lugares, bajo otras
condiciones políticas y económicas. Este proceso requiere (además del
tiempo y algunas capacidades) que el portador de esta información, su
autor y propietario, sea consciente de que lo que sabe es valioso por
que el mismo ha comprobado su valor; puede ser útil a otros porque el
mismo ha comprobado su utilidad; y que puede ser convertido en un método,
una técnica o un objeto porque el ha creado una serie de productos gracias
a esa información, ya sea una guía para hacer algo, unos pasos a seguir
o un objeto que responde a una necesidad sentida por el o su comunidad.
La cultura oral ha mantenido las tradiciones de nuestros ancestros,
las recetas de las abuelas, los cuentos de guerras y de amores conformando
así un sistema de información basado en relatos y mitos, que permiten
a quien las vuelve a contar o a quién las escucha, adaptarlas a sus
propias condiciones.
Los Sistemas de Información
actuales buscan recolectar y guardar información de libros, revistas,
videos, cassettes, etc. para facilitar la producción de conocimiento
sin la necesidad de experimentarlo todo. Así vemos como las bibliotecas,
los centros de documentación, entre otras fuentes de información, facilitan
el desarrollo de nuevas ideas y conceptos, es decir el desarrollo de
conocimiento. Los Sistemas de Información se mantienen vivos en la medida
en que involucran a la gente en su actualización, su desarrollo y transferencia
a otras personas. La gente se apropia de la información, y de esta manera
el conocimiento permanece y se desarrolla como parte activa de la cultura.
La tecnología ha permitido
a través del desarrollo de nuevos aportes, ampliar nuestra capacidad
como seres humanos para relacionar números, letras, datos geográficos,
históricos y culturales, etc., elementos de los cuáles se compone la
información. Cada día la tecnología se acerca más a nuestras formas
de hacer las cosas y nos hace posible contar con el apoyo de personas
que tal vez nunca conoceremos cara a cara.